

La producción de crudo en Mendoza marcó el inicio de año más bajo desde 1999 y las regalías tocaron el piso más bajo en 22 años. El Gobierno provincial impulsa nuevas licitaciones y la exploración no convencional en el sur de Malargüe con YPF para revertir la tendencia.

La producción convencional de petróleo en Mendoza atraviesa su peor momento en más de dos décadas, con cifras que ubican a la provincia en el registro más bajo desde 1999 y una recaudación de regalías que retrocedió a niveles comparables con los de 2004. El fenómeno impacta de manera directa en Malargüe, uno de los departamentos con mayor peso en la matriz hidrocarburífera provincial.
Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, durante el primer bimestre de 2026 se extrajeron 469.399 metros cúbicos de crudo en territorio mendocino, un volumen que representa una baja del 7,38% respecto del mismo período de 2025. Es la primera vez desde que comenzó la serie histórica en 1999 que la provincia produce menos de 500.000 metros cúbicos entre enero y febrero.
El deterioro también se refleja en la recaudación. Las petroleras aportaron 18,7 millones de dólares en regalías durante los primeros dos meses del año, unos 10 millones menos que en idéntico bimestre de 2025. Incluso en el año de la pandemia, en 2020, los ingresos por este concepto habían sido superiores, alcanzando los 25,4 millones de dólares.
Los especialistas del sector señalan tres causas estructurales del retroceso: la madurez de los yacimientos convencionales, la falta de inversión en exploración y la competencia con la cuenca neuquina, donde el desarrollo del no convencional en Vaca Muerta concentra el grueso de las inversiones de las grandes compañías, incluida YPF.

En ese contexto, el subsecretario de Energía y Minería de Mendoza, Manuel Sánchez Bandini, anunció avances concretos en el proceso licitatorio destinado a reactivar áreas del sur provincial. Cinco empresas continúan en carrera tras la apertura de los Sobres B: Venoil, Geopetrol Drilling, Hattrick Energy, Petroquímica Comodoro Rivadavia y Petróleos Sudamericanos.
El funcionario provincial también confirmó que, junto a YPF, se perforarán más de cinco pozos de exploración no convencional en el sur de Malargüe, en lo que definió como una fase de masificación orientada al futuro energético provincial. La estrategia se apoya en la denominada lengua mendocina de Vaca Muerta, con antecedentes recientes en áreas como Paso Bardas Norte y CN-VII.
La política provincial incluye además una baja de regalías para recuperar competitividad frente al escenario nacional. Sánchez Bandini explicó que el esquema busca reactivar yacimientos paralizados, aun cuando implique ingresos menores por unidad, bajo el principio de obtener recursos de áreas que hoy no generan ningún aporte.
Para Malargüe, la situación es especialmente sensible. El intendente Celso Jaque había advertido en declaraciones previas que el barril local promedia 56 dólares y que las regalías que recibe el municipio registran una caída del 37%. El impacto se traslada a las finanzas municipales y a las pequeñas y medianas empresas de servicios petroleros que operan en la zona.

El Polo Logístico e Industrial Pata Mora, ubicado en el sur del departamento, fue mencionado por el Gobierno provincial como eje del rediseño productivo. El objetivo es acompañar con infraestructura el crecimiento de la actividad extractiva y articular con el desarrollo minero del Distrito Minero Occidental.
A modo de contexto, las regalías petroleras son el pago que las empresas concesionarias realizan al Estado por la explotación de un recurso no renovable. En Argentina, corresponden a las provincias como titulares del dominio originario de los hidrocarburos, según la Constitución Nacional, y representan una fuente clave de financiamiento para obras públicas y servicios esenciales.
La diferencia entre yacimientos convencionales y no convencionales es central para entender la crisis actual. Los primeros permiten extraer petróleo mediante pozos tradicionales, mientras que los segundos, como los de Vaca Muerta, requieren técnicas de fractura hidráulica y pozos horizontales, con inversiones iniciales mucho más elevadas pero con mayor potencial productivo.
El desafío para Mendoza, y en particular para Malargüe, radica en sostener la actividad convencional mientras se consolida el desarrollo no convencional. La velocidad de las licitaciones, el ingreso de nuevos operadores y las inversiones comprometidas por YPF definirán si la provincia logra revertir la tendencia o si continúa cediendo terreno frente a Neuquén, hoy hegemónico en la producción nacional de crudo.
Fuente: Revista Petroquímica

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