

La séptima edición del Festival Internacional de Cine Pasturas se realizará del 18 al 23 de mayo en Malargüe, con proyecciones gratuitas en el Centro de Convenciones Thesaurus y el Cine Sala Maitén. El evento combina el Mendoza Film Lab, el laboratorio audiovisual más importante de Argentina, con una selección de films de Rumania, España, Irán y Argentina dedicados a la cultura de la trashumancia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Malargüe vuelve a ocupar un lugar central en la agenda cultural latinoamericana. Del 18 al 23 de mayo, la ciudad será sede de la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Trashumancia «Pasturas», el único certamen cinematográfico del continente dedicado exclusivamente al pastoralismo y a las tradiciones migratorias del ganado. Todas las funciones son abiertas al público, sin costo de entrada.
El festival no llega solo. En paralelo se desarrolla la séptima edición del Mendoza Film Lab, considerado el espacio de formación y desarrollo cinematográfico más relevante del país y el único que convoca proyectos de toda América Latina. Durante casi una semana, realizadores de distintos países trabajarán junto a tutores internacionales en el desarrollo de sus proyectos audiovisuales, con sede principal en el Centro de Convenciones Thesaurus.

La programación de proyecciones incluye obras procedentes de Rumania, España, Irán y Argentina, todas unidas por un eje temático común: la vida de crianceros, pastores y comunidades rurales que mantienen activas las rutas del ganado. El Cine Sala Maitén alojará esas funciones, que están pensadas para el vecino de Malargüe tanto como para el visitante.
Se calcula que llegarán al departamento más de cien personas entre estudiantes de cine y realizadores de la región, quienes participarán tanto del laboratorio formativo como de las distintas actividades del festival. El Municipio de Malargüe aportó el albergue municipal para alojar a esos estudiantes durante toda la semana, un gesto que el propio director del festival, Néstor «Tato» Moreno, resaltó como clave para sostener el perfil educativo del encuentro.
Entre los proyectos seleccionados para el Mendoza Film Lab 2026 figuran Asylum Lake, Duelo de Novia, Duermevela, Golpes Secos, La Promesa, Necias, Regreso al Paraíso y Un día Justina aprendió que la vida no es justa. La selección refleja una apuesta sostenida por narrativas con raíz territorial, que ponen en el centro la identidad rural y las culturas de montaña de toda la región.

La presentación oficial del evento tuvo lugar en la Sala Elina Alba de Mendoza, con la presencia de Tato Moreno junto a Diego Gareca, Subsecretario de Cultura del Gobierno provincial, y Sebastián Ladrón de Guevara, a cargo de Industrias Creativas. Desde Malargüe, Héctor Arroyo, Director de Relaciones con la Comunidad, destacó el valor del festival para el departamento, señalando que visibiliza una práctica que forma parte esencial de la identidad local.
La edición 2026 tiene además un marco internacional de particular peso: la Organización de las Naciones Unidas designó este año como el Año Internacional del Pastoralismo y la Trashumancia, reconociendo a nivel global la importancia de estas formas de vida para la cultura, la economía y el medioambiente de numerosas comunidades rurales alrededor del mundo.

La trashumancia es mucho más que una técnica ganadera. Implica el desplazamiento estacional de animales guiado por sus criadores, siguiendo rutas que conectan valles e inviernos con montañas y veranos. En el sur de Mendoza, esa práctica estructura el ritmo de vida de familias enteras desde hace generaciones. En 2020, la UNESCO la incorporó a su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, valorando su dimensión histórica, ecológica y comunitaria.
El Festival Pasturas acumula en sus siete años una proyección que va más allá de las fronteras del departamento. La Queen Mary University of London lo tomó como referencia en estudios sobre gestión cultural, y el evento construyó alianzas con festivales de Bolivia, Panamá y Colombia que permitieron a proyectos locales ganar visibilidad continental. Para Malargüe, el festival es también una herramienta de turismo cultural que atrae visitantes con interés en el patrimonio vivo de la trashumancia.









