

El intendente de Malargüe, Celso Jaque, participó de la inauguración del nuevo gasoducto de San Rafael, una obra clave para el desarrollo energético del sur mendocino. El acontecimiento volvió a poner en agenda las obras estratégicas que muchos vecinos consideran necesarias para el futuro de Malargüe.

San Rafael vivió ayer una jornada histórica con la inauguración del nuevo gasoducto que permitirá ampliar el acceso al gas natural para miles de hogares, comercios e industrias del sur mendocino. Entre las autoridades presentes estuvo el intendente de Malargüe, Celso Jaque, parte de su gabinete, entre otros funcionarios mendocinos, quienes acompañó el acto encabezado por el jefe comunal sanrafaelino, Omar Félix.
La obra representa una de las inversiones más importantes en materia energética realizadas en los últimos años en el sur provincial. Permitirá mejorar la capacidad de abastecimiento y abrir nuevas posibilidades para el crecimiento urbano, comercial e industrial de la región.
Las imágenes de la inauguración generaron repercusión más allá de San Rafael. En Malargüe, donde desde hace años se habla de la necesidad de avanzar con proyectos estratégicos vinculados a la infraestructura energética, la noticia volvió a despertar una pregunta que aparece de manera recurrente entre vecinos y sectores productivos: ¿por qué una obra de esta magnitud pudo concretarse allí y no aquí?

No se trata de una mirada basada en la competencia entre departamentos. Por el contrario, gran parte de la comunidad malargüina celebra que una obra de estas características beneficie al sur mendocino. Sin embargo, también resulta inevitable observar la diferencia entre una infraestructura que ya es una realidad y otros proyectos que continúan esperando definiciones.
Entre las iniciativas que suelen mencionarse aparece el gasoducto Malargüe-Papagayos, considerado por distintos sectores como una herramienta capaz de fortalecer y ampliar el acceso al gas en Malargüe», acompañar el crecimiento poblacional y brindar nuevas oportunidades para el desarrollo económico local.


La discusión también remite a una cuestión más amplia: el destino de las grandes inversiones y la concreción de obras estructurales para el departamento. A lo largo de los años, distintos proyectos fueron anunciados como oportunidades de transformación para Malargüe, aunque muchos de ellos no llegaron a materializarse o continúan sin avances significativos.
La presencia de Jaque en la inauguración del gasoducto sanrafaelino aportó además un componente político a la escena. Su participación fue interpretada por algunos vecinos como un gesto institucional hacia una obra relevante para toda la región, pero también reactivó cuestionamientos sobre cuáles son hoy las prioridades de infraestructura para Malargüe y qué gestiones se están impulsando para concretarlas.

La experiencia de San Rafael demuestra que las obras energéticas tienen un impacto que va más allá del servicio domiciliario. El acceso al gas influye en la calidad de vida de las familias, favorece nuevas inversiones y genera condiciones más competitivas para el desarrollo productivo.
Por eso, más que una comparación entre departamentos, la inauguración del gasoducto deja abierta una reflexión sobre el futuro. Mientras San Rafael celebra una obra histórica, en Malargüe sigue vigente una pregunta que atraviesa a gran parte de la comunidad: cuándo llegará el momento de ver concretados los proyectos estratégicos que durante años fueron presentados como fundamentales para el desarrollo del departamento.
Fuente: Diario San Rafael


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