

Malargüe puso en vigencia una nueva ordenanza que regula la iluminación pública y privada para reducir la contaminación lumínica. La medida busca preservar el cielo nocturno, favorecer la investigación científica, impulsar el astroturismo y mejorar la eficiencia energética en todo el departamento.

Malargüe dio un nuevo paso en la protección de uno de sus principales recursos naturales y científicos al poner en vigencia la Ordenanza N.º 2.377/2026, una normativa que establece nuevas reglas para la iluminación pública y privada con el objetivo de prevenir la contaminación lumínica y conservar la calidad del cielo nocturno. La disposición fue aprobada por el Honorable Concejo Deliberante y alcanza a todo el departamento.
La normativa reemplaza la ordenanza vigente desde 2005 y actualiza los criterios técnicos de iluminación para adaptarlos a las tecnologías actuales. Entre los principales cambios se establece que las luminarias deberán evitar la emisión de luz hacia el cielo, orientarse exclusivamente hacia las áreas que necesitan iluminación y utilizar sistemas que regulen horarios e intensidad lumínica. También se promueve la reducción de la iluminación ornamental cuando resulte innecesaria.
El texto incorpora además regulaciones específicas para carteles y pantallas LED. Estos dispositivos deberán ajustar automáticamente su brillo según el horario y, en la mayoría de los casos, permanecer apagados entre la medianoche y las 6 de la mañana, salvo excepciones autorizadas. Asimismo, se impulsa el uso de temperaturas de color más cálidas para disminuir el impacto sobre el ambiente nocturno.

La ordenanza divide el territorio de Malargüe en distintas zonas de regulación lumínica. Las áreas cercanas al Observatorio Pierre Auger, el Planetario Malargüe, reservas naturales y otros espacios científicos contarán con las restricciones más estrictas, mientras que las zonas residenciales, comerciales e industriales tendrán requisitos adaptados a sus características.
Además, el Municipio deberá reemplazar progresivamente las luminarias obsoletas por tecnología LED con corte total superior, priorizando luces de tonalidad ámbar o de baja temperatura de color en barrios y sectores rurales. También se implementarán programas de monitoreo, fiscalización y campañas de concientización. El plazo de adecuación para establecimientos públicos y privados será de 24 meses.

La iniciativa busca proteger no solo la observación astronómica sino también la biodiversidad, la salud pública y la eficiencia energética. Una iluminación artificial correctamente diseñada reduce el consumo eléctrico, disminuye el impacto sobre la fauna y permite conservar la calidad del cielo para actividades científicas y recreativas.
Para Malargüe, donde funcionan instituciones científicas de reconocimiento internacional y el astroturismo se consolida como una actividad económica en crecimiento, preservar la oscuridad natural representa una inversión en el desarrollo sostenible. La actualización de esta normativa busca compatibilizar el crecimiento urbano con la conservación de uno de los patrimonios ambientales más valiosos del departamento.
Fuente: Honorable Concejo Deliberante de Malargüe; Diario UNO.








