Autos Nª 5160, caratulados “VILLARROEL ESEQUIEL Y VILLARROEL HORTENSIA C/ MATHIEU MARIA CLOTILDE GRACIELA, MATHIEU AMELIA GEORGINA Y MATHIEU AUGUSTO JULIO P / PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA”.- NOTIFÍQUESE la demanda a los demandados declarados de ignorado domicilio, Sres. María Clotilde Graciela Mathieu, Amelia Georgina Mathieu y Augusto Julio Mathieu, a sus herederos y a todos aquellos que se consideren con derecho sobre el inmueble ubicado en Ñireco Jaguel de Maya a 63 Km al Este de la Ruta Provincial N° 180, Distrito La Escondida, Departamento de Malargüe, constante de una superficie de 1.933 Ha 4236,72 m2; N/C provisoria: 897581, P/R provisorio 19/03301-0, inscripto en la matricula N° 40.335/17 asiento A-1 de fecha 18/03/1919; por el término de VEINTE (20) DÍAS para que comparezcan, respondan, ofrezcan pruebas y constituyan domicilio legal dentro del radio de este Juzgado bajo apercibimiento de ley (arts. 21, 74, 75, 160, 209, 210, del CPCCyT).
Autor: Redacción
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EDICTO: “VILLARROEL ESEQUIEL Y VILLARROEL HORTENSIA C/ MATHIEU MARIA CLOTILDE GRACIELA, MATHIEU AMELIA GEORGINA Y MATHIEU AUGUSTO JULIO P / PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA”.-
Autos Nª 5160, caratulados “VILLARROEL ESEQUIEL Y VILLARROEL HORTENSIA C/ MATHIEU MARIA CLOTILDE GRACIELA, MATHIEU AMELIA GEORGINA Y MATHIEU AUGUSTO JULIO P / PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA”.- NOTIFÍQUESE la demanda a los demandados declarados de ignorado domicilio, Sres. María Clotilde Graciela Mathieu, Amelia Georgina Mathieu y Augusto Julio Mathieu, a sus herederos y a todos aquellos que se consideren con derecho sobre el inmueble ubicado en Ñireco Jaguel de Maya a 63 Km al Este de la Ruta Provincial N° 180, Distrito La Escondida, Departamento de Malargüe, constante de una superficie de 1.933 Ha 4236,72 m2; N/C provisoria: 897581, P/R provisorio 19/03301-0, inscripto en la matricula N° 40.335/17 asiento A-1 de fecha 18/03/1919; por el término de VEINTE (20) DÍAS para que comparezcan, respondan, ofrezcan pruebas y constituyan domicilio legal dentro del radio de este Juzgado bajo apercibimiento de ley (arts. 21, 74, 75, 160, 209, 210, del CPCCyT).
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Farmacias de Turno – Semana del 20 al 26 de abril de 2026
Farmacias de Turno – Semana del 20 al 26 de abril de 2026
- Lunes 20/04/2026 – Malargüe 2 – Av. Roca 786 – Tel. (0260) 4471340
- Martes 21/04/2026 – Cogo – Av. San Martín 378 – Tel. (0260) 4472200
- Miércoles 22/04/2026 – Río Grande – Adolfo Puebla 1099 – Tel. (0260) 4471340
- Jueves 23/04/2026 – Aconcagua – Av. Rufino Ortega 458 – Tel. (0260) 4471393
- Viernes 24/04/2026 – San Antonio – Av. San Martín 772 – Tel. (0260) 4471269
- Sábado 25/04/2026 – San Daniel – Av. San Martín 975 – Tel. (0260) 4471518
- Domingo 26/04/2026 – Malargüe 1 – Esquivel Aldao y Villegas – Tel. (0260) 4471340

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Asesoramiento gratuito sobre financiamiento para pymes en Malargüe


El Ministerio de Producción, junto al CFI y cámaras empresariales del sur de Mendoza, realizará charlas informativas gratuitas sobre líneas de financiamiento. El encuentro en Malargüe será el jueves 23 a las 13 horas.

El Ministerio de Producción de Mendoza, en conjunto con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y las cámaras de comercio del Oasis Sur, realizará una serie de charlas informativas sobre líneas de financiamiento destinadas a empresarios y emprendedores de la región. La actividad en Malargüe se llevará a cabo el jueves 23 a las 13 horas en la Cámara de Comercio local.
La propuesta tiene como objetivo brindar asesoramiento directo sobre las herramientas de financiamiento disponibles, especialmente orientadas a fortalecer el desarrollo productivo de pequeñas y medianas empresas. Estas iniciativas buscan facilitar el acceso al crédito en condiciones favorables para el sector privado.
Las jornadas se desarrollarán en tres departamentos del sur provincial. En Malargüe, el encuentro será el jueves 23 a las 13 horas en la Cámara de Comercio. Ese mismo día, a las 19 horas, se replicará en San Rafael. Finalmente, el viernes 24 a las 14:30 horas tendrá lugar en General Alvear.

Desde el Consejo Federal de Inversiones se promueven distintas líneas de financiamiento que incluyen créditos para inversión productiva, capital de trabajo y desarrollo de proyectos estratégicos. Estos programas están dirigidos a empresas que busquen expandirse, incorporar tecnología o mejorar su competitividad.
Las cámaras de comercio del sur mendocino participan como articuladoras locales, facilitando el contacto entre los organismos y el sector empresarial. En este sentido, la convocatoria apunta a lograr una mayor difusión de las herramientas disponibles y promover su utilización efectiva.

El acceso al financiamiento es considerado un factor clave para el crecimiento económico regional. En contextos donde las pymes enfrentan dificultades para acceder a crédito tradicional, este tipo de programas ofrece alternativas con tasas y plazos más accesibles.
En Malargüe, la iniciativa cobra relevancia por el perfil productivo del departamento, donde actividades como la ganadería, el turismo y los servicios requieren inversión constante para sostener su desarrollo. La posibilidad de acceder a financiamiento puede representar una oportunidad para dinamizar la economía local.
Además de la información técnica, las charlas permiten a los participantes realizar consultas específicas y recibir orientación personalizada sobre cómo aplicar a las distintas líneas disponibles.
La actividad es gratuita y abierta al público interesado, sin necesidad de inscripción previa, lo que facilita la participación de emprendedores y empresarios de distintos rubros.
Fuente: Gobierno de Mendoza – Consejo Federal de Inversiones- Cámara de Comercio

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Aviso fúnebre
Se comunica a familiares y amistades del señor Segundo Bernabé Montecino que ha fallecido a la edad de 84 años. Se domiciliaba en calle El Nevado 875 B Colonia Hípica.
Sus restos están siendo despedidos en sala de velatorios de Manuel Ruibal y Adolfo Puebla; y recibirán sepultura mañana 11:30 horas en Cementerio Municipal Malargüe.
Servicio y Ceremonial a cargo de Cochería Julio César Gómez.
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Cerraron preventivamente el Paso Pehuenche por mal tiempo: desde las 14, hasta nuevo aviso


El Centro de Frontera Pehuenche informó el cierre preventivo del Paso Internacional desde las 14 (hora argentina) de este sábado 19 de abril, por condiciones meteorológicas desfavorables. La medida rige hasta nuevo aviso y busca garantizar la transitabilidad segura en las rutas que unen Argentina y Chile.

El Paso Internacional Pehuenche permanece cerrado de manera preventiva desde las 14:00 (hora argentina) de este sábado 19 de abril, hasta nuevo aviso, según informó la Coordinación del Centro de Frontera del Paso Internacional Pehuenche, dependiente de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos de Frontera del Ministerio del Interior.
La decisión responde a condiciones meteorológicas desfavorables que afectan la transitabilidad segura en las rutas que conectan Argentina y Chile.
De acuerdo con el comunicado oficial, el cierre comenzó a las 14:00 del lado argentino y a las 13:00 del lado chileno, en línea con la diferencia horaria.
La comunicación fue emitida en Malargüe y lleva la firma del coordinador general del PI-Pehuenche-Argentina, Dardo Fabián Reyes, bajo la órbita de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos de Frontera.
También se recomendó a los usuarios planificar los viajes con anticipación y mantenerse informados por los canales oficiales del Ministerio del Interior y sus redes institucionales.
El Paso Pehuenche es uno de los cruces internacionales relevantes para el sur de Mendoza y, en particular, para Malargüe, por el movimiento turístico y el tránsito regional que se articula con el vecino país cuando las condiciones lo permiten.
En cierres preventivos de estas características, el objetivo es reducir riesgos asociados a escenarios de baja visibilidad, nieve o hielo sobre la calzada, que pueden dificultar la circulación y la respuesta ante emergencias en zonas de montaña.
La medida se mantendrá vigente hasta que se emita un nuevo parte oficial, por lo que se aconseja evitar traslados hacia el área del paso sin confirmación previa y seguir las actualizaciones de los organismos responsables.
Fuente: Ministerio del Interior – Centro de Frontera Pehuenche



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Fútbol de veteranos en la COVEFUM, la punta cambió de dueño, ahora manda Vialidad.
por Eduardo Julio Castón


El equipo de la V azulada no tuvo piedad con Los Cumpas y lo goleó 5 a 1 en uno de los cotejos correspondientes a la décima fecha de la apertura 2026 que organiza la Comisión de Veteranos Fútbol de Malargüe.

Además, Vialidad, a un cotejo que finalice la primera rueda, es el único invicto con la mayor cantidad de goles a favor y uno de los que menos tantos en contra recibió.
Los viales consiguieron este liderazgo porque Aeropuerto Fútbol Club se tuvo que conformar con un empate frente a Unión 0-0 que por momentos le jugó de igual a igual. En otros dos partidos hubo diferencia marcada en el resultado.

Aeropuerto FC 
Deportivo Unión
Los Pumas derrotó a Atlético Malargüe por 5 a 0 y Libertad sometió a Romanos por 7 a 2. Completaron la programación, la victoria 2 a 1 de Los Patrones sobre Camping y la igualdad 0 a 0 entre Sureño y Servicios públicos, que en los últimos encuentros ha perdido efectividad.
Tabla de posiciones, Vialidad 24 puntos, Aeropuerto Fútbol Club 23, Servicios públicos y Los patrones 21, Los Pumas 17, Sureño 15, Los Cumpas 13, Camping 12, Libertad 9, Unión 8, Romanos 5 y Atlético 1
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Amenazas en escuelas de Malargüe: cuando el miedo entra al aula, la comunidad debe responder


Las amenazas en escuelas de Malargüe no pueden tratarse como una simple broma ni explicarse como un hecho aislado. Interpelan a toda la comunidad: familias, escuelas, autoridades y adultos responsables deben volver a mirar a los jóvenes, poner límites, escuchar y ofrecer proyectos de vida antes de que el miedo ocupe el lugar de la esperanza.

Las amenazas registradas en tres establecimientos educativos de Malargüe el viernes 17 de abril no pueden leerse como un hecho aislado ni como una simple “broma de mal gusto”. La intervención del Ministerio Público Fiscal, de la Unidad Fiscal local y de la Policía de Mendoza confirma la gravedad institucional de lo ocurrido. Pero, más allá de la investigación y de las medidas preventivas, hay una pregunta que como comunidad no podemos esquivar: ¿qué nos está pasando para que un adolescente pueda tomar con ligereza el miedo de sus compañeros, de sus docentes y de sus propias familias?
No alcanza con decir que son “dos o tres loquitos”. Esa explicación puede tranquilizarnos por un momento, pero no nos ayuda a comprender la situación de fondo. Cuando una amenaza de este tipo se replica, cuando aparece en distintas escuelas, cuando circula en redes sociales y cuando logra instalar miedo en los hogares, estamos frente a algo más profundo que una inconducta individual. Estamos frente a una señal de alarma social.
En Malargüe la escuela no es un edificio más. Es el lugar donde se encuentran los hijos de nuestros vecinos, los chicos que vemos en el club, en las academias, en la plaza, en las iglesias, en los barrios. Por eso, cuando el miedo entra a una escuela, no afecta solamente a una institución: entra en una familia, en una mesa compartida, en una conversación de padres, en la angustia de quienes se preguntan si deben mandar o no a sus hijos a clases.

La escuela debe cuidar, proteger y dar herramientas para el futuro. Pero la escuela no puede sola. No puede reemplazar a las familias, no puede resolver en soledad la salud mental de los adolescentes, no puede competir sola contra redes sociales que muchas veces convierten la provocación en espectáculo, ni puede cargar sobre sus espaldas todas las fracturas de una sociedad adulta que a veces llega tarde, cansada o sin herramientas.
También debemos decirlo con claridad: nuestros jóvenes no son el enemigo. Son, muchas veces, el espejo más sensible de lo que una comunidad no logra resolver a tiempo. Esto no significa justificar una amenaza. Una amenaza no es una travesura. No es un juego. No es una forma aceptable de suspender clases. Genera miedo real, moviliza recursos públicos, angustia a familias, altera la vida escolar y puede tener consecuencias legales graves. Pero si solo respondemos desde el enojo, sin preguntarnos qué hay detrás, estaremos mirando apenas la superficie.
¿Qué pasa en la cabeza y en el corazón de un joven que cree que escribir o compartir una amenaza es algo menor? ¿Qué falta allí? ¿Límites? ¿Acompañamiento? ¿Escucha? ¿Conciencia del daño? ¿Proyecto de vida? Probablemente, un poco de todo. Y esa respuesta no puede venir solamente de la Justicia o de la Policía. Tiene que venir también de las casas, de las escuelas, de las instituciones, de los clubes, de las organizaciones sociales, de los adultos que tienen la responsabilidad de estar presentes.
Las familias hacen lo que pueden con lo que tienen, muchas veces atravesadas por el trabajo, el cansancio, la incertidumbre y la falta de herramientas. Pero acompañar también es mirar. Es preguntar. Es saber qué consumen nuestros hijos, qué comparten, qué celebran, qué callan. Cuidar no es invadir: es estar. Educar no es solamente dar libertad: también es poner límites. Amar también es animarse a decir no.
Desde una comunidad como Malargüe, y desde una mirada comprometida con los jóvenes, debemos insistir en algo esencial: cuando un chico tiene un proyecto, cuando siente que su vida importa, cuando encuentra un adulto que lo escucha y un espacio donde construir futuro, es menos probable que busque reconocimiento a través del daño, del miedo o de la amenaza. Por eso, la respuesta no puede ser solamente sancionatoria. Debe ser también educativa, comunitaria y profundamente humana.

Las autoridades deben investigar con seriedad. Las escuelas deben aplicar protocolos sin amplificar el pánico. Los medios debemos informar con responsabilidad, sin reproducir amenazas ni alimentar el efecto contagio. Y la ciudadanía debe evitar viralizar imágenes, rumores o mensajes que solo multiplican el daño.
Malargüe no puede responder únicamente con miedo. Tiene que responder con comunidad. Con familias presentes, escuelas acompañadas, autoridades responsables, espacios de escucha y proyectos que vuelvan a poner a los jóvenes en el centro, no como problema, sino como responsabilidad compartida.
Porque cuidar a nuestros chicos no es negar la gravedad de lo que hacen. Es corregir, acompañar y construir antes de que el miedo ocupe el lugar que debería tener la esperanza.
Redacción Ser y Hacer / Fundación Ser y Hacer

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Flavia San Martín: una mujer policía que convirtió la empatía en movimiento


“Gracias a Dios puedo ayudar. Entonces, si puedo ayudar, ¿por qué no hacerlo?”

El lunes fue la foto de la misión cumplida: 25 cascos fríos oncológicos entregados a quienes los necesitaban. Pero detrás de esa imagen había una historia menos visible y más profunda: la de una mujer que no atravesó el cáncer, pero decidió ponerse en el lugar de quienes sí lo transitan.
Por eso, el domingo quisimos volver al origen. No para hablar de una campaña, sino para conocer qué mueve a Flavia San Martín a hacer lo que hace. Qué hay detrás de esa manera de organizar, convocar, insistir y estar. Qué lleva a una persona a involucrarse tanto con un dolor que no vivió en carne propia.
Flavia tiene 38 años, es policía y actualmente cumple funciones en el Juzgado Vial de Malargüe. Durante la semana, su tarea transcurre en un ámbito marcado por normas, responsabilidades y servicio. Pero cuando termina esa jornada, aparece otra parte de su vida: la música, las bicicletas, el movimiento y un grupo de mujeres que la siguen no solo para entrenar, sino también para compartir.

Ese contraste dice mucho de ella. Flavia se mueve entre dos mundos que parecen distintos, pero que en su caso tienen algo en común: la vocación de estar para otros. Con uniforme o frente a una clase, desde una oficina o desde Gim Bike, hay una misma forma de pararse ante la vida: hacerse cargo, acompañar, responder.
Es instructora de jumping, funcional y spinning. Desde su espacio, encontró una manera de hacer que la actividad física sea mucho más que una rutina. Allí, entre ejercicios y encuentros, fue creciendo algo que no siempre se puede medir: un sentido de pertenencia.
“Considero que la actividad física cumple un rol fundamental en la prevención de distintas enfermedades”, dice Flavia. Pero enseguida aclara que no se trata solo del cuerpo. Para ella, moverse también es salir de casa, recuperar energía, encontrarse con otras mujeres y sentirse acompañada.

Desde ese lugar empezó a nacer algo más. Las clases fueron abriendo conversaciones, acercando historias y mostrando necesidades. Lo que primero fue actividad física, con el tiempo también se transformó en una forma de acompañar causas vinculadas a la salud de la mujer y a la prevención del cáncer.
El primer paso fue hace tres años, en octubre rosa, cuando la invitaron a sumarse a una caminata. “Me dijeron: ‘¿Te querés sumar con unas chicas a una caminata?’, y dije: ‘Sí, vamos’”, recuerda. Fue con parte de su grupo de Gim Bike. En ese momento, quizás no imaginaba que esa participación iba a abrir un camino sostenido.
Al año siguiente, junto a Silvina Alcalde, pensaron en hacer algo más. Querían una propuesta que convocara, que diera fuerza y que invitara a las mujeres a reunirse alrededor de la prevención. Así nació la bicicleteada rosa, una actividad que fue creciendo y que hoy ya empieza a marcar octubre en Malargüe.

Flavia cuenta que allí participan mujeres, hombres, niños, personas que están atravesando el cáncer, otras que ya lo transitaron y también quienes se acercan simplemente para acompañar. En ese encuentro se mezclan muchas historias, pero todas se ordenan alrededor de una misma idea: estar presentes.

Con el tiempo, esas actividades sumaron un fin solidario. Primero acompañaron la compra de una pistola de punción en Malargüe, junto al Área Sanitaria. Después, el año pasado, buscaron otro objetivo: realizar mantas de abrigo con frases de aliento para mujeres que atravesaban el cáncer.
“Buscábamos un fin solidario para esa bicicleteada y, en este caso, fue realizar mantas de abrigo con frases de aliento y acompañamiento”, cuenta Flavia.
A través de esa acción conocieron a Valeria Moya y a Quimio por Pelo. Ese vínculo no quedó en una entrega puntual. Siguió creciendo y este año volvió a tomar forma en una nueva campaña: reunir fondos para comprar geles destinados a la confección de cascos fríos oncológicos.
En el marco del Día de la Mujer, Flavia quiso que la fecha no quedara solamente en un festejo. Así surgió la caminata recreativa y solidaria que reunió a mujeres de distintas edades y permitió juntar el dinero necesario para concretar la compra.

El lunes llegó el momento de la entrega. Detrás de esa foto final hubo mensajes, gestiones, llamados, colaboración de comercios, acompañamiento de vecinos, traslado de insumos y muchas manos dispuestas a ayudar. Flavia estuvo en ese recorrido silencioso que casi nunca se ve completo: el de sostener una idea hasta convertirla en algo concreto.
Quienes la miran de cerca lo notan. Valeria Moya lo resumió con una frase sencilla y muy clara: “Flavia siempre me sorprende, porque sin haber transitado la enfermedad se pone esta causa al hombro”.
Esa frase ilumina el corazón de la historia. Flavia no habla desde una experiencia personal con el cáncer. No llegó a esta causa por una herida propia. Llegó desde otro lugar: desde la posibilidad de mirar lo que otra persona atraviesa y preguntarse cómo ayudar.
“Más que compromiso, podemos decir que surgió desde la empatía, de poder ponernos en el lugar de la otra persona y ver lo que le estaba pasando y de qué manera poder ayudarla”, explica.
Después agrega una frase que parece definir su manera de vivir la solidaridad: “Yo siempre digo que gracias a Dios puedo ayudar. Entonces, si puedo ayudar, ¿por qué no hacerlo?”.
No lo dice como un mérito. Tampoco como una obligación. Lo dice con naturalidad, como si ayudar fuera simplemente una consecuencia de estar bien y mirar alrededor.

“Hay personas que la pasan muy mal en esas ocasiones y necesitan de alguien más, aunque sea para decir: acá estoy”, agrega.
Quizás ahí esté lo más profundo de su tarea. Porque frente a una enfermedad, la ayuda no siempre empieza por resolverlo todo. A veces empieza por acercarse, por acompañar, por hacer sentir a la otra persona que no está sola.
Los cascos fríos tienen una función concreta: se utilizan durante tratamientos de quimioterapia para ayudar a reducir la caída del cabello. Pero para muchas pacientes también tienen un valor emocional. En medio de un proceso difícil, pueden significar una forma de cuidar la autoestima, sostener parte de la identidad y atravesar el tratamiento con una herramienta más de acompañamiento.
Por eso, la entrega del lunes fue mucho más que el cierre de una campaña. Fue la consecuencia de un camino que empezó con una caminata, siguió con bicicleteadas, sumó mantas con frases de aliento y terminó en una ayuda concreta para pacientes oncológicas.
Pero también fue una muestra de algo que Flavia logra generar: comunidad. Familia, amigas, colegas, alumnas, comerciantes, emprendedores, artistas y vecinos fueron apareciendo en este recorrido, cada uno desde su lugar. Ella misma reconoce que ninguna actividad sería posible sin esa red.
Y tal vez esa sea una de sus mayores virtudes: Flavia no solo ayuda. También hace que otros quieran ayudar.
Su historia deja una imagen clara. La de una mujer que durante la semana cumple una función pública y que, en sus horas libres, sigue sirviendo desde otro lugar. Una mujer que encontró en la actividad física una herramienta para cuidar, reunir y acompañar. Una mujer que no necesitó vivir una enfermedad para entender que podía hacer algo por quienes sí la atraviesan.
“Gracias a Dios estoy bien, entonces me surge la necesidad de ayudar a las demás”, dice.
Quizás Flavia no mida del todo lo que genera. Quizás para ella sea simplemente eso: hacer lo que está a su alcance, reunir voluntades, poner el cuerpo y abrir caminos. Pero en cada una de esas acciones va dejando una huella.
Porque ayudar no siempre exige haber pasado por el mismo dolor. A veces alcanza con tener la sensibilidad suficiente para verlo, la decisión de no mirar hacia otro lado y la voluntad de hacer algo con eso.

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Mariana Sabatini y Daniel Atur: diez años construyendo Bio Dent con trabajo, cercanía y sentido de familia
“Siempre pensando en las personas, en el paciente, para que esté bien y tenga mejor servicio.”
El jueves 16 de abril, Bio Dent cumplió 10 años. La fecha resume mucho más que el aniversario de un centro médico: habla de una familia que decidió emprender en Malargüe, de profesionales que apostaron a crecer en su lugar y de un equipo que, con el tiempo, convirtió el trabajo cotidiano en una forma de cercanía con la comunidad.
Ubicado en Pedro Pascual Segura 145, entre Esquivel Aldao y Puebla, Bio Dent nació lejos del movimiento céntrico, en un barrio. Al principio, esa ubicación generaba dudas. Estar fuera de la avenida principal parecía un riesgo. Con los años, sin embargo, terminó siendo parte de su identidad: un centro de salud cercano, accesible, elegido no solo por quienes viven alrededor, sino también por pacientes de distintos puntos de Malargüe que llegan por confianza, trayectoria y especialidades.
La historia comenzó antes de que Bio Dent tuviera el nombre y la forma actual. Primero fue un laboratorio de análisis clínicos, impulsado por el bioquímico Daniel Atur, en un espacio cedido por su familia. Allí empezó a recibir pacientes, a trabajar y a construir los primeros vínculos.
Luego se sumó su esposa, la odontóloga Mariana Sabatini, y con ella llegó el área odontológica. Ese fue el nacimiento de un proyecto compartido: unir la bioquímica y la odontología bajo un mismo techo, no solo como dos servicios distintos, sino como dos miradas capaces de complementarse.

Dra. Mariana Sabatini 
Dr. Bioquímico Daniel Atur “Nosotros estábamos instalados ya desde el 2010, pero por un deseo de tener algo juntos proyectamos hacer Bio Dent”, recuerda Mariana, directora médica del centro.
Desde entonces, el crecimiento fue paso a paso. No hubo fórmulas mágicas, sino trabajo, insistencia y adaptación. Bio Dent fue sumando profesionales, incorporando especialidades y fortaleciendo una manera propia de atender: con conocimiento técnico, pero también con trato humano.
Hoy el centro reúne laboratorio de análisis clínicos, odontología general, ortodoncia, implantología, periodoncia y fonoaudiología. También proyecta sumar una médica próximamente. Sin embargo, lo que define a Bio Dent no es únicamente la cantidad de servicios, sino la forma en que esas áreas se relacionan entre sí.
Mariana lo explica de manera simple: “Sin lugar a dudas, es mucho trabajo en equipo el que hacemos acá en el consultorio”.
Ese trabajo conjunto se ve, por ejemplo, en cirugías, tratamientos periodontales e implantología, donde el laboratorio acompaña procesos como el plasma rico en plaquetas. Tener el laboratorio en el mismo lugar permite realizar la extracción, procesar la muestra y utilizarla en el consultorio sin demoras ni traslados innecesarios. Es una ventaja concreta, pero también una muestra de la lógica del centro: resolver cerca, acompañar mejor y pensar al paciente de manera integral.
La pandemia fue una de las pruebas más fuertes del recorrido. En 2020, como tantos espacios de salud, Bio Dent debió adaptarse a horarios reducidos, menos pacientes y mucha incertidumbre. Pero ese tiempo también fortaleció al grupo. En esa etapa se incorporó la odontóloga Alejandra González, especialista en periodoncia, y se afianzó el trabajo con la licenciada Celina Duarte, fonoaudióloga.
Daniel recuerda la pandemia como uno de los momentos más duros. Aun así, cuando habla del presente y del futuro vuelve siempre a una misma idea: pensar en las personas. Para él, Bio Dent debe ser un lugar donde la gente encuentre respuestas en Malargüe, sin tener que viajar a San Rafael o Mendoza cada vez que necesita un estudio, una consulta o un tratamiento.
“Siempre pensando en las personas, en el paciente, para que esté bien, para que tenga mejor servicio”, expresa.
Esa mirada también aparece en la forma de acompañar los tratamientos odontológicos. Mariana y Daniel saben que muchas prácticas no siempre son cubiertas por obras sociales o prepagas, o resultan difíciles de afrontar de una sola vez. Por eso, buscan ofrecer planes posibles, para que cada paciente pueda avanzar de acuerdo con su realidad.
Mariana, además de estar al frente del centro, se dedica especialmente a la ortodoncia, la implantología, la rehabilitación y la atención odontológica general. Trabaja con chicos desde la etapa del recambio dentario, adolescentes y adultos. Aclara que la ortodoncia no es solo estética: muchas veces responde a necesidades funcionales.
También trabaja junto a la Dra. Alejandra González en implantología y en el uso de microimplantes, una herramienta que permite corregir determinadas mordidas. En todos los casos, insiste en una idea central: antes de avanzar con tratamientos complejos, hay que lograr una boca sana.
“Para hacer ortodoncia o implantes, primero hay que dejarle la boca sana al paciente”, explica.

La Dra. Alejandra González forma parte de Bio Dent desde fines de 2020 y es la única periodoncista en Malargüe. Su especialidad se ocupa de las estructuras que sostienen los dientes: encías, hueso y tejidos de soporte. También aborda problemas vinculados a implantes y realiza cirugías complejas y de partes blandas.
Muchos pacientes llegan derivados por otros colegas o buscando específicamente su especialidad. Para Alejandra, una de las fortalezas del centro es el trabajo interdisciplinario y el compromiso común con la salud.
“Hacemos mucho hincapié en la prevención, en enseñarle a los pacientes a cuidar su boca para que no se enferme”, señala.

La fonoaudióloga Celina Duarte aporta otra dimensión a esa mirada integral a niños y adultos. En Bio Dent realiza evaluaciones y tratamientos neurolingüísticos, estimulación del lenguaje, tratamientos foniátricos y estudios audiológicos como audiometrías, logoaudiometrías y acufenometrías.
El aniversario del centro coincidió, además, con el Día Mundial de la Voz, una fecha especialmente significativa para su profesión. Celina trabaja con personas que utilizan la voz como herramienta laboral y remarca la importancia de cuidarla.
Su tarea también se vincula con odontología: recibe derivaciones por respiración bucal y deglución atípica, problemáticas que muchas veces se detectan en el consultorio odontológico.
“Acá hay un ambiente muy cálido de trabajo”, dice Celina. Y esa frase ayuda a entender el clima interno del lugar.

Carla Moya es una de las personas que une todos los días las partes del centro. Técnica en laboratorio de análisis clínicos, está desde el principio, cuando solo funcionaba el laboratorio y el proyecto recién comenzaba a tomar forma.
Llegó un miércoles a dejar su currículum y al día siguiente ya estaba trabajando. Desde entonces, acompañó cada etapa: el inicio del laboratorio, la llegada del área odontológica, el crecimiento del equipo, la pandemia y la consolidación del centro.
“Lo vi desde que nació hasta ahora”, cuenta
Carla empezó junto a Daniel en el laboratorio, pero con los años fue sumando tareas y responsabilidades. Hoy realiza extracciones de sangre, entrega resultados, da turnos, recibe pacientes, colabora con el área odontológica y está atenta a los detalles que permiten que todo funcione.
“Estoy básicamente en todo”, dice con naturalidad. Y en esa frase aparece algo muy cierto: Carla es el nexo cotidiano entre los profesionales, las áreas y los pacientes.
Para ella, Bio Dent es mucho más que un empleo. “Es más que un trabajo, lo tomo como una segunda familia”, afirma. Su testimonio completa la historia desde un lugar humano: el crecimiento del centro no fue solo profesional o edilicio, también fue afectivo.
A 10 años de aquel comienzo, Mariana Sabatini y Daniel Atur miran hacia adelante con nuevos proyectos. Uno de los más importantes es avanzar en la digitalización odontológica, una herramienta que permitiría agilizar tratamientos, reducir traslados de trabajos fuera de Malargüe y mejorar los tiempos de atención.
Emprender en Malargüe implica sostener decisiones, invertir, adaptarse y seguir aun cuando el contexto no acompaña. Bio Dent es, en ese sentido, una historia de perseverancia. La de un matrimonio que convirtió un espacio familiar en un centro de salud; la de profesionales que eligieron trabajar en equipo; la de pacientes que acompañan desde hace años; y la de una comunidad que encontró, en un barrio, un lugar de confianza.
“Vamos creciendo de a poco, remando, adaptándonos a los cambios”, resume Mariana.
Diez años después, Bio Dent conserva la esencia de su origen: atender con preparación, compromiso y cercanía. En tiempos donde emprender no siempre es sencillo, la historia de Bio Dent demuestra que también desde Malargüe se puede construir, crecer y proyectar sin perder lo más importante: mirar a cada paciente como una persona.
Para turnos, Bio Dent atiende en Pedro Pascual Segura 145, entre Esquivel Aldao y Adolfo Puebla. Teléfono: 2604 201470.

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