
El Banco Macro cerrará su sucursal en Malargüe a mediados de febrero de 2026. La salida de la entidad afecta a vecinos, comercios y empleo, tras un fuerte impacto operativo vinculado a la pérdida de cápitas municipales.

El cierre de la sucursal del Banco Macro en Malargüe, previsto para mediados de febrero de 2026, genera preocupación por el impacto económico, financiero y social que implica la salida de una entidad bancaria privada de alcance nacional del departamento.
La sucursal fue inaugurada en septiembre de 2014, sobre avenida San Martín 335, y durante más de una década sostuvo su actividad de manera ininterrumpida, incluso en períodos de crisis económica nacional. Para numerosos vecinos y comerciantes, su presencia acompañó el desarrollo del comercio, la producción y el empleo local.
La decisión implica que los clientes deberán trasladarse a San Rafael para realizar trámites presenciales. Esta situación representa una dificultad concreta para vecinos, comercios y empresas que aún dependen de gestiones bancarias presenciales, con mayores costos y tiempos de traslado.

Uno de los factores que habría incidido en el cierre fue la pérdida de las cápitas vinculadas a la Municipalidad de Malargüe. Durante años, esa operatoria representó una parte central del movimiento financiero cotidiano de la sucursal.
La desvinculación de esas cápitas tuvo un alto impacto en la actividad del banco, poniendo en jaque la continuidad de la sucursal local. En un departamento como Malargüe, este tipo de cambios afecta de manera directa la sustentabilidad de una entidad financiera.
El cierre también repercute en el entramado comercial. Comercios, profesionales y empresas que eran clientes del banco deberán reorganizar su operatoria, adaptarse a nuevas condiciones y enfrentar una menor oferta de servicios financieros.

A esta situación se suma la incertidumbre sobre los puestos de trabajo. La sucursal cuenta con personal mayoritariamente local, y su cierre se inscribe en un contexto económico que ya muestra señales de retracción.
La salida del Banco Macro deja un vacío que trasciende lo bancario. La presencia de entidades financieras es un indicador clave del nivel de actividad económica, y su retiro plantea interrogantes sobre el escenario futuro del departamento.
Fuente: Diario Digital Ser y Hacer de Malargüe

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