

El mapa petrolero de Mendoza se reconfigura por la salida progresiva de YPF de yacimientos convencionales y el ingreso de nuevos operadores. En Malargüe, la Provincia autorizó la cesión de las áreas Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande a Venoil, mientras YPF y la UTE Quintana-TSB preparan perforaciones exploratorias en la Vaca Muerta mendocina.

El dato más reciente surge de la Resolución 103 del Ministerio de Energía y Ambiente, publicada en el Boletín Oficial de Mendoza. La norma autorizó a YPF S.A. a ceder el 100% de su participación en las concesiones de explotación de las áreas Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande a favor de Venoil S.A., en los términos de la normativa hidrocarburífera nacional y provincial.
La autorización tiene una validez de cuatro meses desde su notificación. Dentro de ese plazo, YPF y Venoil deberán presentar ante la Dirección de Hidrocarburos la escritura pública definitiva de cesión para que la transferencia tenga vigencia efectiva. La resolución también establece exigencias vinculadas con canon, regalías, obligaciones ante Irrigación, pasivos ambientales y responsabilidad sobre abandono de pozos.
Según informó Los Andes, el clúster Malargüe incluye las áreas Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, con una producción estimada por la Dirección de Hidrocarburos de unos 700 a 800 metros cúbicos diarios. El director del área, Lucas Erio, explicó que YPF ya había firmado un entendimiento con Venoil y que ahora la Provincia autorizó formalmente la cesión, mientras se analiza la extensión de las concesiones, que vencen en 2027.

La operación forma parte del Plan Andes 2, continuidad del proceso por el cual YPF busca desprenderse de yacimientos maduros para concentrarse en recursos no convencionales. En la primera etapa del plan ya se concretaron traspasos de clústeres como Llancanelo, Mendoza Norte y Mendoza Sur; en esta segunda etapa fueron incluidos Malargüe, Chachahuén Sur y El Corcobo.
El cambio de operador no significa que las áreas dejen de tener importancia. Por el contrario, la expectativa provincial es que empresas con estructuras de costos más ajustadas puedan sostener inversiones, recuperar producción y prolongar la vida útil de yacimientos convencionales. En términos simples, se busca que campos maduros que ya no son prioritarios para YPF sigan generando actividad, regalías, empleo y demanda de servicios.
El otro frente de la reconfiguración está en la Vaca Muerta mendocina. Los Andes informó que YPF y la UTE Quintana-TSB acordaron una operación conjunta para realizar cinco perforaciones exploratorias, una decisión que busca disminuir costos y aprovechar mejor la disponibilidad de equipos de perforación, escasos en el país por la demanda que concentra Neuquén.

El Gobierno de Mendoza ya había informado que, dentro de las prórrogas de concesiones en Malargüe, se incluía un plan piloto no convencional sobre la formación Vaca Muerta en Cañadón Amarillo, con una inversión prevista de 44 millones de dólares. Ese esquema contemplaba sísmica 3D, un pozo vertical y dos pozos horizontales con ramas laterales de 1.500 metros.
La aceleración de los plazos es una señal relevante para Malargüe. Según la información periodística, YPF tenía previsto perforar dos pozos en 2028, pero ahora adelantaría trabajos para el segundo semestre de 2026 y sumaría un pozo adicional. A su vez, Quintana-TSB, que originalmente proyectaba una perforación exploratoria para 2027, también la anticiparía y agregaría otra, hasta completar el paquete de cinco perforaciones entre ambas compañías.
Para el departamento, el movimiento tiene dos lecturas. Por un lado, la transición desde yacimientos convencionales hacia nuevos operadores puede sostener actividad en zonas con historia petrolera. Por otro, la exploración no convencional abre una etapa de mayor exigencia logística, técnica y ambiental, que necesitará proveedores preparados, caminos operativos, controles, servicios y mano de obra calificada.
Fuente: Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza











