

Tania Demonte González llegó a Michigan Tech en 2015 a través de la Beca Malargüe, se recibió de ingeniera mecánica, obtuvo su doctorado y hoy trabaja como docente e investigadora en la universidad. Durante la visita del Intendente Celso Jaque, mostró el laboratorio donde estudia cómo transformar la energía de las olas en electricidad.

Una visita a un laboratorio de Michigan Technological University permitió conocer de cerca una de las historias que mejor muestran el alcance que puede tener la Beca Malargüe. Allí, la malargüina Tania Demonte González, que llegó a la universidad en 2015, hoy trabaja como docente e investigadora vinculada al estudio de energías renovables.
El encuentro se produjo durante la visita del intendente Celso Jaque a Michigan, donde acompañó al nuevo becario malargüino Laureano Miranda. En el recorrido, Demonte mostró el laboratorio en el que desarrolla parte de sus investigaciones: un gran tanque de agua utilizado para estudiar el comportamiento de las olas y las posibilidades de aprovechar su energía. “Estamos investigando cómo capturar la energía de las olas de una manera eficiente”, explicó Tania durante la visita.
La investigación apunta al desarrollo de sistemas capaces de aprovechar el movimiento del agua para generar energía. Para ello, en el laboratorio se prueban distintas estructuras flotantes que permiten analizar cómo transformar la energía cinética de las olas en una forma de energía aprovechable. “Estamos concentrados más que nada en generar energía renovable”, explicó la profesional, quien detalló que el trabajo combina estudios experimentales en el tanque con una importante tarea computacional.

El recorrido también permitió conocer qué ocurrió con aquella joven que llegó a Michigan hace 11 años con una beca obtenida desde Malargüe. Tania se recibió de ingeniera mecánica en 2019 y continuó su formación académica en Estados Unidos hasta alcanzar el doctorado en Ingeniería Mecánica.
Hoy su vínculo con la universidad ya no es el de una estudiante. Michigan Technological University la incorporó como Assistant Teaching Professor en el Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial, mientras continúa vinculada al laboratorio MTU Wave y a investigaciones relacionadas con sistemas dinámicos, control y tecnologías de energía renovable marina.

Pero detrás de esa trayectoria profesional permanece el recuerdo de aquella primera llegada a Michigan. “Llegué acá hace 11 años con la Beca Malargüe, con mucho miedo, pero la verdad que la universidad me recibió muy bien”, contó Tania. Con el paso del tiempo, aquella experiencia se transformó en una carrera académica y científica desarrollada íntegramente en la misma institución.
La Beca Malargüe comenzó a construirse formalmente en el año 2000, cuando se anunció el convenio entre la Municipalidad de Malargüe y Michigan Technological University, institución vinculada al Observatorio Pierre Auger. El primer estudiante viajó a Estados Unidos el 12 de agosto de 2001 y, desde entonces, distintos jóvenes del departamento tuvieron la posibilidad de formarse en esa universidad.
El programa establece una continuidad que se puede observar hoy en las aulas y laboratorios de Michigan. Laureano Miranda fue seleccionado como beneficiario de la convocatoria 2026 y viajó a Estados Unidos para comenzar su formación en Ciencia de Datos.
A su vez, Valentín Ravotti, beneficiario de la edición 2024, continúa sus estudios de Ciencia de Datos en Michigan Tech y fue incluido en la lista de estudiantes destacados correspondiente al semestre de primavera de 2026. Otro de los malargüinos que actualmente continúa su formación en Michigan es Felipe Altamirano, quien obtuvo la Beca Malargüe en 2022 y comenzó sus estudios en Michigan Technological University en enero de 2023. Egresado de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Minera (ESTIM), Altamirano cursa una doble ingeniería en Computación y Eléctrica
Así, la historia de Tania se encuentra con la de los jóvenes que hoy transitan el mismo camino que ella comenzó hace más de una década. Una beca que nació de la cooperación científica entre Malargüe y Michigan no terminó en un título universitario: en su caso, se convirtió en una profesión, en investigación y en una forma de seguir vinculada con la formación de nuevos estudiantes.
“Esta beca a mí me ha cambiado la vida”, afirmó Tania durante el encuentro.
Su historia permite dimensionar qué puede significar una oportunidad educativa sostenida en el tiempo: una joven de Malargüe que llegó a Estados Unidos para estudiar, completó su formación, alcanzó el doctorado y hoy trabaja en la misma universidad donde comenzó su recorrido y mientras continúa investigando cómo aprovechar la energía de las olas, otros jóvenes malargüinos siguen llegando a Michigan para comenzar sus propias historias.

LECTURA RÁPIDA
¿Cuándo llegó Tania Demonte a Michigan?
La malargüina llegó a Michigan Technological University en 2015 a través de la Beca Malargüe.
¿Qué investiga actualmente?
Trabaja en investigaciones vinculadas con sistemas dinámicos y tecnologías para aprovechar la energía renovable de las olas.
¿Qué ocurrió con su carrera académica?
Se recibió de ingeniera mecánica, obtuvo su maestría y doctorado en Michigan Tech y actualmente es docente de la universidad.
¿Quiénes continúan actualmente el camino de la beca?
Laureano Miranda comenzó su formación en 2026 y Valentín Ravotti continúa sus estudios de Ciencia de Datos en Michigan Tech.
Fuentes:
Entrevista y audio del video difundido por Celso Jaque, aportados para esta nota.

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