

Mañana comienza en Malargüe la primera Semana de La Paz nos une.

Durante meses, organizaciones de distintos ámbitos trabajaron juntas para construir una propuesta cultural y comunitaria alrededor de una idea común: encontrarnos desde la paz, la participación y el respeto.
Ese trabajo ya tiene un valor en sí mismo.
En tiempos en los que muchas veces parece más fácil concentrarnos en lo que nos separa, distintas instituciones lograron ponerse de acuerdo, compartir responsabilidades y construir algo entre todos.
Ahora llega la parte más importante: que la comunidad participe.
Durante la semana habrá actividades artísticas, culturales, educativas y comunitarias pensadas para los malargüinos. Habrá espacios para recorrer, conversar, aprender, compartir y encontrarnos.
La invitación es simple: acerquémonos.
Vayamos a la plaza. Conversemos con los escultores. Participemos de las propuestas. Llevemos a nuestros hijos. Invitemos a otros. Hagamos que esos espacios tengan vida.
Porque también vale la pena hacernos una pregunta.
Muchas veces pedimos más cultura, más actividades y más oportunidades para encontrarnos en Malargüe. Pero cuando esas propuestas existen, ¿las acompañamos?
Una comunidad no se construye solamente reclamando lo que falta. También se construye participando de lo que nace.
Y esta semana recién está naciendo.

No debería ser una experiencia que termine con la última actividad. Puede convertirse en algo que crezca con los años, sume nuevas organizaciones, nuevas ideas y nuevas generaciones.
Puede transformarse en una tradición de Malargüe.
Pero ninguna tradición se construye sola.
Necesita continuidad, compromiso y, sobre todo, gente que la haga propia.
Por eso, el éxito de esta primera Semana de La Paz nos une no debería medirse solamente por la cantidad de actividades realizadas. También deberá verse en la presencia de los vecinos, en las familias que se acerquen y en las conversaciones que se generen.
La paz puede parecer una idea enorme.
Pero muchas veces empieza de una manera mucho más sencilla: compartiendo un espacio con otros.
Mañana comienza la primera Semana de La Paz nos une.
Ojalá sea la primera de muchas.
Para que eso ocurra, hace falta algo fundamental:
que Malargüe participe.
Redacción Ser y Hacer


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