

Con un nuevo proyecto sobre el Paso Pehuenche presentado en el Congreso, el desafío para la dirigencia malargüina es pasar de las resoluciones a los resultados. Mendoza tiene diez diputados y tres senadores nacionales, y los vínculos políticos necesarios para impulsar una causa que lleva décadas de reclamos. ¿Quiénes asumirán la tarea de construir los acuerdos para que finalmente avance?

Durante la semana que pasó, dos publicaciones de Ser y Hacer de Malargüe volvieron a poner al Paso Pehuenche en el centro de la discusión pública.
La primera, publicada el jueves 5 de noviembre a partir de una información de Memo, dio cuenta del proyecto presentado por el diputado nacional por Córdoba, Juan Fernando Brügge, para declarar de interés estratégico nacional la habilitación del corredor para el transporte internacional de cargas.
La segunda, publicada el sábado 7, recogió una carta abierta del concejal malargüino Daniel Martínez, quien reivindicó las décadas de gestiones realizadas desde nuestro departamento y reclamó el reconocimiento de esos antecedentes.
Ambas noticias dejan una pregunta que merece ir más allá de quién tuvo primero la iniciativa: ¿qué capacidad tiene nuestra dirigencia política para transformar tantos años de reclamos en resultados concretos?
El reconocimiento es justo, pero no alcanza
Malargüe tiene una larga historia de trabajo por el Paso Pehuenche. Sus instituciones, dirigentes, empresarios y vecinos merecen que esos esfuerzos sean reconocidos.
El Concejo Deliberante ha aprobado resoluciones, la Legislatura provincial ha impulsado iniciativas y hubo reuniones con autoridades nacionales. Pero corresponde preguntar: ¿qué continuidad tuvieron esas gestiones? ¿A qué despachos llegaron? ¿Qué compromisos se consiguieron?
Una resolución puede expresar un consenso político, pero no garantiza que ese consenso se transforme en decisiones.
Y ahí aparece una responsabilidad que atraviesa a toda la dirigencia malargüina.
Los partidos políticos y las puertas que deben abrir
El justicialismo gobierna Malargüe. El radicalismo conduce Mendoza. La Libertad Avanza gobierna la Nación. Todos cuentan con representantes, vínculos partidarios y espacios institucionales desde los cuales pueden impulsar gestiones.
Los partidos saben organizarse, construir acuerdos y movilizar dirigentes cuando llegan las campañas electorales. ¿Por qué esa misma capacidad de articulación no debería ponerse al servicio de una causa estratégica como el Paso Pehuenche?
Los concejales, el intendente y los legisladores provinciales tienen la posibilidad de recurrir a sus referentes nacionales, solicitar reuniones, promover acuerdos y realizar un seguimiento del proyecto.
No afirmamos que esas gestiones no existan. Preguntamos qué resultados están produciendo y quién se responsabiliza de sostenerlas.

Mendoza tiene trece representantes nacionales
El proyecto de Brügge ya fue presentado en el Congreso Nacional bajo el expediente 5836-D-2026. Su tratamiento dependerá ahora del trabajo parlamentario y de los consensos que puedan construirse.
Mendoza tiene diez diputados nacionales:
- Unión Cívica Radical: Lisandro Nieri y Pamela Verasay.
- Unión por la Patria: Martín Aveiro y Emir Félix.
- La Libertad Avanza: Álvaro Martínez, Facundo Correa Llano, Mercedes Llano, Luis Petri y Julieta Metral Asensio.
- Provincias Unidas: Lourdes Arrieta.
Y tres senadores nacionales:
- Unión Cívica Radical: Mariana Juri y Rodolfo Suárez.
- Justicialismo: Anabel Fernández Sagasti.
Trece nombres. Trece representantes de Mendoza en el Congreso Nacional.
Los dirigentes locales conocen las estructuras de sus partidos y tienen canales institucionales para establecer contacto con sus legisladores.
Esos vínculos, que tantas veces se construyen y fortalecen en tiempos electorales, también deberían servir para gestionar respuestas cuando una comunidad las necesita.
¿Están los concejales radicales articulando con sus diputados y senadores? ¿Hace lo propio el justicialismo desde el Gobierno municipal? ¿Qué gestiones impulsan los representantes locales de La Libertad Avanza ante el Gobierno nacional?
Y, sobre todo, ¿están dispuestos a trabajar juntos, más allá de sus diferencias partidarias?

Ahora hacen falta resultados
Que un diputado cordobés haya presentado esta iniciativa debería ser una oportunidad para sumar esfuerzos, no una competencia por el reconocimiento.
El proyecto está en el Congreso. Ahora corresponde impulsar su tratamiento, construir respaldo parlamentario y gestionar las decisiones administrativas y binacionales necesarias para ampliar efectivamente el transporte de cargas por el Paso Pehuenche.
Porque aprobar una ley tampoco resolvería automáticamente todos los obstáculos. Se necesitarán infraestructura, coordinación con Chile y decisiones de los organismos competentes.
El concejal Martínez sostuvo que Malargüe no necesita más promesas, sino decisiones y resultados. Esa afirmación debería interpelar a todos, incluido el propio Concejo Deliberante.
Malargüe tiene derecho a que se reconozca su historia, pero también a exigir que sus representantes utilicen toda su capacidad política para construir el futuro.
Los nombres están. Los partidos tienen sus contactos. El proyecto ya fue presentado.
Ahora corresponde saber quiénes van a impulsar su avance, qué compromisos conseguirán y cómo rendirán cuentas de esas gestiones.
Porque después de tantas décadas de reclamos, la pregunta ya no debería ser quién habló primero del Paso Pehuenche, sino quién está dispuesto a golpear las puertas necesarias hasta conseguir resultados.
Redacción Ser y Hacer

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