

Nacido como trabajo final de una tecnicatura en Gestión Cultural, “Relatos Trashumantes” reúne historias contadas por protagonistas del campo malargüino, con el objetivo de convertir vivencias y saberes de la zona rural en un puente cultural hacia Mendoza, el país y el mundo.

“Que nuestra cultura sea conocida como el vino”, nos dice Laura Díaz, una de las autoras del libro y sintetiza así el deseo que empuja a Relatos Trashumantes, una obra construida desde Malargüe para narrar, con voz de territorio, la vida real de quienes habitan y trabajan el campo en el sur mendocino.
El proyecto surge como trabajo final de la Tecnicatura de Gestión Cultural y Economía de la Cultura, cursada en el IPA 9014 de San Rafael. En ese recorrido académico apareció una alarma que terminó marcando el rumbo del libro: el desconocimiento, incluso dentro de la misma provincia, sobre tareas y saberes que en Malargüe forman parte de la cotidianeidad.
Entre esos saberes, uno ocupa un lugar central: el trabajo de las mujeres hilanderas, capaces de llevar la lana desde la esquila hasta el tejido final, y también la elaboración de fieltro. Para las autoras, esa cadena cultural y productiva —vinculada a identidad y pertenencia— no solo merece ser contada: merece ser reconocida como patrimonio.

Con esa motivación, el equipo decidió transformar un patrimonio cultural “intangible” (memorias, técnicas, relatos orales, costumbres) en un objeto “tangible”: un libro que pueda circular, quedar en bibliotecas, viajar en mochilas y abrir conversaciones donde hoy hay vacíos de conocimiento.
La construcción de la obra se organizó en equipo. A la autoría de Laura Díaz y Ana María Gombau se sumaron colaboraciones clave: la docente María Laura Pinte acompañó como tutora y participa en el prólogo; y el fotógrafo Axel Vanstraelen, belga radicado en Malargüe, aportó imágenes para el material final. Su presencia, además, añade un dato simbólico: la cultura malargüina también puede enamorar a quien llega de lejos y decide quedarse, convirtiéndose en un difusor “hacia afuera”.

El trabajo de campo comenzó a fines de 2024 con una decisión concreta: salir a escuchar y registrar historias en la costa del Río Grande, con inicio en el sector de Malal Negro. Entrevistas, grabaciones y escritura fueron dando forma a un corpus de relatos vinculados a la vida del hombre y la mujer de campo, con escenas que van desde lo íntimo a lo comunitario.
En esas páginas aparecen noviazgos que nacen en fiestas y encuentros; celebraciones antiguas de santos que duraban un fin de semana; anécdotas de parajes, carreras cuadreras y espacios donde la vida social era, y sigue siendo, un modo de sostener comunidad en la distancia. También hay lugar para lo duro: travesuras de infancia, sí, pero también sufrimiento y pobreza, sin romantizar.
El libro incorpora además la memoria de procesos de cambio en la zona, como el momento de desarrollo económico que tuvo Bardas Blancas durante la época en que se hizo el puente del Río Grande. Esa clase de referencias no funcionan como “dato suelto”: sirven para mostrar que la vida rural también está atravesada por decisiones de infraestructura, circulación y economía regional.

El objetivo, según las autoras, es que quien tenga el libro en sus manos pueda “tener esas mismas vivencias” al leerlo. En términos periodísticos, esa apuesta se traduce en una intención clara: construir empatía y poner en valor una cultura que no siempre logra espacio propio en el relato provincial.
En paralelo, el proyecto se piensa con proyección: que no sea solo para malargüinos, sino que pueda difundirse a nivel provincial, nacional e incluso internacional. Esa ambición se apoya en un punto fuerte: la trashumancia no es una postal, sino un sistema de vida, trabajo y saber que despierta interés en múltiples niveles (cultural, productivo, turístico y académico).
En ese marco, el equipo eligió una estrategia de lanzamiento ligada a la agenda identitaria local. Actualmente se impulsa una preventa con la intención de presentar oficialmente el libro en la Fiesta de la Vuelta del Veranador, entendida como un homenaje a “nuestra gente” y como el escenario más coherente para mostrar el resultado del trabajo. También se prevé su presencia en la Fiesta de la Ganadería (Alvear) y en el Festival de Pastura que organiza Tato Moreno, del 19 al 23 de mayo, un encuentro donde participan especialistas en trashumancia a nivel mundial.
Esa elección de circuitos no es casual: propone que el libro no quede encerrado en un nicho literario, sino que circule donde la cultura se vive, se debate y se muestra. Y también abre un tema de fondo para Malargüe: la posibilidad de pensar la cultura como alternativa económica para los puesteros, sin invadir su intimidad ni forzar transformaciones ajenas, pero sí ofreciendo experiencias para quienes buscan comprender la identidad local en profundidad.
En definitiva, Relatos Trashumantes busca convertirse en herramienta: para preservar memoria, para enseñar lo que no se conoce, para reforzar orgullo y para tender puentes entre el campo malargüino y quienes todavía lo miran desde lejos.


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